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Luxiona es en

Maria Cristina Tommasini
Milano
Domus Magazine

Parla con lei

Inout es una lámpara normal –“super normal”, diría quizás Jasper Morrison– porque tiene una forma que reproduce exactamente la de la “lámpara tipo”. ¿Los arquetipos tienen que ser “triviales” para ser reconocidos como lo que son? La normalidad da seguridad, pero por sí sola no es garantía de calidad. ¿Dónde está el plus que marca la diferencia? ¿Qué es lo que convierte un objeto en un best-seller? ¿Quizás la innovación del método productivo (polietileno rotomoldeado)? Pero ¿qué sabe un comprador normal y corriente de esta técnica, que hoy en día es la base de muchos productos de diseño de gran éxito? No tiene por qué conocerla. En cambio, valora los resultados cuando son de calidad. Y esta lámpara lo es. Te entran ganas de tocarla, cogerla y llevártela donde más te guste, dentro o fuera, precisamente. Hay sustancia en esta forma familiar, porque no hace falta enseñar la funcionalidad, se capta enseguida. Inout tiene una pantalla de forma troncocónica que funciona perfectamente en las declinaciones clásicas de una lámpara: modelo colgante y modelo de mesa. Como en todas las familias, la fisonomía puede ser diferente, pero parecida. La que yo prefiero es alta, muy alta: 215 centímetros. Inout en versión de pie es una especie de planta grande (casi un árbol) debajo de la cual puedes tumbarte, a la que puedes pedir protección, a la que incluso puedes hablar. Antes o después Inout contestará. Estoy segura.

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